Cursostotales.com: No sirve ganar premios si tu Start Up no tiene usuarios que paguen

Cursostotales.com: No sirve ganar premios si tu Start Up no tiene usuarios que paguen

Cómo quieren que compren sus servicios si no les gusta tocar puertas y ver que se las cierren, aconsejó el cofundador de Cursostotales.com.

Jorge Mateljan, co fundador de Cursostotales.com, narra su experiencia de haber fundado en el año 2000 este portal y concluye que “de nada sirve que una Start Up gane premios por su idea si no tiene usuarios que paguen por el servicio que brinda”.

Cursostotales.com nació cuando Mateljan salía de la Universidad del Pacífico y una persona le entregó un volante sobre un seminario en la PUCP. Días después se lo comentó a un amigo quien mostró tanto interés que le dijo: “si me hubiera enterado, hubiera ido”.

“A partir de esa frase pensé en que tenía que haber una página web donde se publique toda la oferta educativa de seminarios, talleres, cursos de pregrado y postgrado. Fue así que en el año 2000 se me ocurrió crear Cursostotales.com”, manifestó Mateljan.

Pasaron los años y se mantenía la meta inicial de generar visitas y que luego las universidades se interesarán en pagarle para poner sus anuncios de oferta educativa.

“Uno cree que por tener una buena idea los clientes van a empezar a comprar, y realmente no es así. Recuerdo que iba a la Universidad del Pacífico y la PUCP para que sus representantes publiciten en el portal pero ellos no compraban nuestros servicios”, añadió.

Los representantes de las universidades de pregrado -de las que más pagan en avisos de servicios educativos- señalaban a Mateljan que su página web era muy seria.

Eso le enseñó que si no hay un modelo de negocio validado por el mercado, entonces estaba gastando su plata y tiempo. Un punto de quiebre se dio en el año 2008 cuando logró convencer a su amigo Arnaud Rijkeboer para ser su socio y manager de Cursostotales.com.

“Desde el año 2000 al 2008 lo estaba cargoseando para ser parte del proyecto, hasta que decidió apostar por mí y la idea. Pero luego Arnaud me puso entre la espada y la pared al decirme: o empezamos a vender o cierras el negocio”, recordaba Mateljan.

La encrucijada le valió para perfeccionar el portal, tener más destrezas y convertirse en un vendedor de servicios educativos.

“Al principio visitaba a los potenciales clientes con mi pantalón y zapatillas, pues pensaba en el perfil de los usuarios del portal, pero no me daban bola por parecer poco profesional. Tuve que empezar a usar terno para lograr convencerlos”, expresó.

Con mejores habilidades en ventas logró captar como clientes a la PUCP, Centrum, UPC, entre otras, “pero también he ido hasta las pequeñas entidades educativas de Comas que dictan seminarios a S/. 80”.

“Cómo quieren que les compren su negocio o levantar inversionistas si no les gusta caminar, tocar puertas y ver que no se las abran o se las cierren, y volver a intentar. Si no salen a vender, no conseguirán financiamiento”, aconsejó a quienes empiezan una Start Up.

La experiencia acumulada le hace recordar cuando durante cuatro ofreció servicios gratuitos de publicidad, luego decidió cobrar S/. 1 por cada click en la publicidad, y ahora ha llegado a cobrar hasta 50 euros por cada formulario de inscripción a un curso de una entidad educativa extranjera.

“Mientras más probado, desarrollado y validado sea el proyecto, y haya gente que va a comprar el servicio, hay mayor probabilidad de conseguir inversión en el Start Up”, concluyó Mateljan.

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